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Costa Rica y Nicaragua: Reflexiones para la gestión de un conflicto

Artículo en versión PDFPor Alejandro Patiño Cruz | info@revistasurco.org

Los hechos ocurridos en la frontera entre Costa Rica y Nicaragua dejan hasta ahora una serie de reflexiones sobre la gestión del conflicto desde la perspectiva costarricense. En el presente artículo nos ha dado a la tarea de intentar hacer un pequeño análisis de estas reflexiones basados en los siguientes puntos:
1. Poder vs. Equidad: coordinación entre actores políticos y económicos para objetivos de política exterior: El debate entre los actores políticos y económicos se centra en elementos de poder o bien en elementos de equidad. A pesar del liderazgo regional de Costa Rica a nivel económico, comercial y político, la ausencia de un ejército le inhibe de sentarse plenamente en la silla del poder en la gestión de un conflicto frente a un país como Nicaragua. Así, es posible destacar que la gestión del conflicto ha tenido dos caras, una doméstica y otra a nivel internacional. En este sentido, podemos situar el discurso político a nivel doméstico centrado más en elementos de poder con un lenguaje mucho más duro. No obstante, a nivel internacional el lenguaje político ha sido más en la línea de la equidad, mucho más conciliador. Este doble lenguaje político puede generar expectativas distintas a nivel nacional como a nivel internacional que a la larga podría conllevar resultados distintos y un costo político adicional para las autoridades de Gobierno y para Costa Rica.
La gestión política y pública inicial del conflicto evidenció la falta de coordinación entre los actores políticos, en un problema tan sensible como la violación a la soberanía de Costa Rica por parte de un socio comercial y económicamente estratégico como Nicaragua. Un problema de seguridad nacional afecta y envuelve un panorama múltiple de actores políticos y económicos.
Como país sin ejército y cuya actividad exportadora está estrechamente vinculada con Nicaragua, a Costa Rica el ejercicio de su política exterior le obliga a un manejo mucho más cuidadoso y mucho más coordinado entre los diferentes actores políticos y económicos, a su vez, de un mismo lenguaje político a nivel interno como externo. De una coordinación correcta entre actores políticos y económicos, llámese, Ministerios de Gobierno, partidos políticos, Asamblea Legislativa, Poder Judicial, cámaras empresariales, incluso ex-presidentes, entre otros. Costa Rica podrá administrar y gestionar de una mejor manera su política exterior, posicionarse mejor en el entorno internacional y doméstico y ejercer represalias eficaces tanto a nivel doméstico, como internacional si existe una correcta coordinación de los actores políticos y económicos. 

2. Poder duro vs. poder blando, un balance para el poder inteligente y una eficaz gestión de la política exterior costarricense: Joseph Nye, identifica el poder duro como el ejercicio de objetivos internacionales bajo parámetros de fuerza militar y el poder blando como la capacidad persuasiva de realizar objetivos bajo parámetros de la diplomacia. Adicionalmente, identifica que la habilidad de los países para crear un balance entre el poder duro y el poder blando conlleva el ejercicio para los países del poder inteligente.
Es evidente que ante la ausencia de ejército a Costa Rica el ejercicio del poder duro se le dificulta, no obstante, la agresión a un país sin ejército en el contexto internacional generaría en muchos de los países que tradicionalmente Costa Rica ha sido aliado a través de su historia, por ejemplo los Estados Unidos, elementos de poder duro por parte de la comunidad internacional a favor de Costa Rica. Esta situación permite a Costa Rica, aunque de manera indirecta tener a su alcance instrumentos de poder duro que por si mismo y a nivel constitucional no puede tener. El poder blando representa casi su única opción para actuar y defender sus intereses en el ámbito internacional, de ahí que su capacidad persuasiva y diplomacia deberán ser sus verdaderas armas en su política exterior.
En esta línea, el alcance indirecto al poder duro y su alcance ilimitado al poder blando podría llevar a Costa Rica en un conflicto como el reciente con Nicaragua a gestionarlo bajo esquema de poder inteligente. Muy relacionado con el primer factor en análisis la obtención de mejores resultados es posible en la gestión de la política exterior bajo parámetros de poder inteligente únicamente siempre y cuando se realice una correcta coordinación de los actores políticos y económicos.

3- Replanteamiento del valor estratégico y geopolítico de las fronteras costarricenses: El conflicto actual con Nicaragua deja abierta la necesidad de hacer un replanteamiento sobre el valor estratégico y geopolítico de las fronteras para Costa Rica, especialmente la frontera con Nicaragua. El contexto internacional y la nueva polarización mundial que muestra el interés de países como Venezuela, Irán, Rusia y Nicaragua en tener una alternativa al Canal de Panamá. En este sentido, la frontera norte costarricense reviste en la actualidad de un valor estratégico y geopolítico adicional del cual tal vez disfrutó en los años ochenta, aunque bajo un contexto diferente. Costa Rica a pesar de la ausencia y carga de recursos y la complejidad que conlleva salvaguardar una frontera deberá mirar en un presente y futuro cada vez más a sus fronteras, no sólo con objetivos de protección de su soberanía frente a otros países, sino también, ante el crecimiento de la criminalidad y el narcotráfico en la región.  Iniciativas orientadas a promover mayor desarrollo económico y social en las zonas fronterizas podría dar la garantía de vigilancia constante por parte de la sociedad civil, que mucho veces las autoridades gubernamentales les es difícil realizar.
Nuestro patrimonio y capital geopolítico residen en gran parte en nuestras fronteras y nuestro posicionamiento estratégico en esta zona del mundo. Costa Rica es una puerta de entrada a los Estados Unidos y con sus dos salidas al mar le envuelve una riqueza geográfica y política que muchos países ya desearan tener. Es una obligación desde una perspectiva doméstica e internacionales dar a las fronteras el valor se merecen.

4- Liderazgo mundial costarricense y la gestión de la política exterior en organismos regionales y globales: En términos de paz y medio ambiente Costa Rica es un líder mundial. El aporte y experiencia de Costa Rica en estos dos campos es respetada e incuestionable a nivel internacional. El conflicto actual con Nicaragua envuelve curiosamente estos dos elementos, la paz en términos de soberanía y el daño ambiental que en apariencia se ha llevado a cabo por Nicaragua en la isla Calero y sus alrededores.
La decisión de llevar y gestionar el conflicto ante la Organización de Estados Americanos es respetable y entendible desde una visión doméstica. Los países en el ejercicio de sus derechos y obligaciones en la comunidad internacional se siente más cómodos en los organismos regionales que en los organismos globales. Muchas veces los organismos regionales están diseñados a la medida de los Estados que permite a éstos desempeñar y gestionar mejor su política exterior frente a otros países miembros. Es posible que Costa Rica por tratarse de un conflicto de índole regional y por tener una mayor capacidad persuasiva y diplomática en la OEA se decidiera por este foro. Sin embargo, no necesariamente esta comodidad y características pueden dar los resultados esperados, especialmente si se agrega la incapacidad coercitiva y política con la que la OEA ha enfrentado y manejado pasados y recientes conflictos. Además, de la limitación que en términos de exposición ante mundo puede tener el conflicto al llevarse a un foro regional como la OEA.
En este sentido, la Organización de las Naciones Unidas se presenta como una alternativa de foro global para buscar una solución al conflicto. El contenido propio de la divergencia entre Costa Rica y Nicaragua y el liderazgo mundial costarricense mencionado en líneas anteriores otorgan elementos fuertes y positivos para llevar el conflicto ante el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Independientemente, de la complejidad y las obstrucciones que un conflicto polarizado como este pueda tener en el seno del Consejo de Seguridad, conviene de manera oportuna mostrar al mundo las actuaciones llevadas a cabo por Nicaragua en territorio costarricense. La diplomacia costarricense deberá realizar una labor constante, extensa y persuasiva ante los demás miembros de la ONU, especialmente aquellos miembros permanentes y temporales del Consejo de Seguridad, lo cual no es del todo una labor fácil de realizar. El panorama de diversos y complejos intereses que convergen en las Naciones Unidas y la poca intensidad que refleja el conflicto a nivel internacional conlleva un esfuerzo adicional de la diplomacia costarricense al exponer el conflicto en este foro. Sin embargo, el liderazgo y capital político internacional acumulado por Costa Rica por su trayectoria pacífica y ambiental y con el debido lobby ante los miembros de la ONU podría dar resultados muchos más eficaces que los obtenidos hasta ahora en la OEA. Desde una perspectiva internacional, la ONU podría ser una mejor opción al tratamiento y la búsqueda de una solución eficaz y pacífica al conflicto.