Un diferendo histórico, acerca del tratado de límites Cañas-Jerez o Jerez-Cañas

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Un diferendo histórico, acerca del tratado de límites Cañas-Jerez o Jerez-Cañas

Artículo en versión PDFPor Alejandro Mora| info@revistasurco.org

“La historia no es otra cosa que una constante interrogación de los tiempos pasados en nombre de los problemas y de las curiosidades –e incluso de las inquietudes y de las angustias- del tiempo presente que nos rodea y asedia”. Fernand Braude ,historiador francés.

La labor de un historiador comúnmente se da dentro del medio de las fuentes primarias, de los archivos, de los trabajos ya escritos, y recientemente, de la parte oral, de lo intangible, pues no toda la historia de un Estado o de un poblado está escrita, esta se puede construir a partir del presente y buscar hacia el pasado. Lo anterior lo destacamos puesto que para el caso del conflicto que aqueja a los gobiernos de Costa Rica y de Nicaragua, por su frontera en el extremo este y con la desembocadura del río San Juan, ambos aspectos se pueden incluir, a continuación lo dejaremos en claro.

Para el estudio de dicho conflicto el historiador se servirá de documentos antiguos y de los tratados y acuerdos firmados entre ambos Estados alrededor del tema a lo largo de los últimos dos siglos, pues recordemos que este problema surge luego de la Campaña Nacional de 1856 y de la toma de “La Vía del Tránsito” utilizada por Walker y compañía para movilizar sus provisiones y pertrechos de guerra; así entonces, el estudio histórico de un tema de este tipo versa sobre el Tratado de Límites que concierne a ambos gobiernos, el firmado por el General José María Cañas y don Máximo Jerez, y demás documentos surgidos a raíz de este, así queda abarcada la parte de fuente escrita. En relación al aspecto oral, al de re-construir el pasado a partir del presente, lo denotamos al deber darse un análisis que vea la situación desde la perspectiva de los involucrados, de los pobladores de la frontera y ver a lo largo del tiempo sus consideraciones y lo que han hecho, pues es ahí donde se vive la realidad del asunto y no en las capitales de los países que mueven a su antojo los asuntos delicados para ganarse adeptos, por ejemplo. Claro está lo anterior deberá de ser un proyecto que a un plazo cercano nos permita conocer la realidad de una zona que nadie conoce pero que todos saben que existe, pues como dijimos antes, dos siglos de conflictos limítrofes deben calar en la colectividad de ambos pueblos.

Planteamos lo anterior para acotar acerca de la utilidad que pueda tener la labor de un historiador más allá de un análisis de datos y de “papeles viejos”, de fuentes que para muchos son inútiles y que como profesión, en veces, se le subestima y se le llega a calificar como poco útil y hasta de aburrida. Y es que al ser el siguiente artículo, un breve vistazo a la parte histórica de los tratados fronterizos con Nicaragua, consideramos oportuno poder destacar la importancia del quehacer histórico en aspectos como los mencionados al inicio de estos párrafos. Así entonces, nos dedicaremos a poder abarcar dicho asunto del problema desde la visión histórica del hecho.

El Tratado de Límites y sus conflictos posteriores

Dentro de lo visto en el libro en que apoyamos este trabajo, escrito por el Dr. Luis Fernando Sibaja, nos parece útil iniciar este artículo con una de sus clasificaciones de los tipos de límites entre los Estados, la cual dice que existen tres tipos de “definiciones”, la Definición Completa, la Definición en Principio, y la Definición para poder desviarse, siendo esta aplicable a nuestro límite y que él define así: “aunque el trazado del límite se señala con claridad, se da poder a los encargados de la demarcación para desviarse si esto facilita los trabajos o es de conveniencia administrativa” . Y es por medio de esta categorización la realidad de nuestro Tratado de Límites con los vecinos del Norte ha quedado muy clara.

Bien podemos dejar también en claro el que “Costa Rica desde el momento mismo de su independencia definió el río San Juan como límite y declaró prioritarios tanto el uso común del puerto de San Juan del Norte como el libre comercio por el río San Juan . Y es que la necesidad de una salida al Atlántico por esta vía será prioridad para varios gobiernos del naciente Estado costarricense, el cual enviará funcionarios a buscar rutas y a lograr acuerdos comerciales, pues la ruta  Matina era aún dificultosa durante el invierno y no se utilizaba por ser ya el puerto de Puntarenas y posteriormente Caldera el que poseyera más flujo de mercancías.

Será ante la búsqueda de formas de lograr dicha ruta y de definir con claridad los límites entre ambos gobiernos que se llegará al primer acuerdo limítrofe, el cual es anterior al que nos rige actualmente, se trató del Tratado Cañas-Juárez, firmado el 6 de Julio de 1858, el cual deja ver lo siguiente:

Artículo Segundo. Como dicha provincia de Moracia (Guanacaste) se halla colocada entre el río de San Juan del Norte y el mar del Sur (Océano Pacífico), convienen ambas partes que el límite entre Nicaragua y Costa-Rica [SIC] sea una línea imaginaria tirada desde un punto medio del Golfo de Salinas de Bolaños en el Mar del Sur hasta un punto abajo del Castillo Viejo que se señalará a dos millas de distancia medidas desde las fortificaciones exteriores de dicho Castillo, aguas abajo del río, hasta el espresado [SIC] punto; y mientras éste se señala, se tendrá como punto natural el límite por aquella parte el raudal del Mico frente del río llamado Bartola; y siguiendo la margen y orilla derecha del mismo río, continuará la línea divisoria por la misma, hasta llegar a Punta Castilla ”.

Artículo Quinto. La República de Costa-Rica [SIC], lo mismo que la de Nicaragua, usarán libremente de las aguas del río San Juan para la navegación y transporte de artículos de comercio, de importación y esportación [SIC], respetando las leyes de aduana y satisfaciendo los derechos fiscales que cada una de dichas Repúblicas tiene impuestos o imponga en lo subsesivo [SIC] sobre los artículos que se introduzcan por sus respectivas aduanas ”.
En resumen, en el documento que nos ocupa, se resuelven tres aspectos fundamentales que luego serán incorporados al Tratado Cañas-Jerez, a saber: “Renuncia de Nicaragua a sus reclamos sobre el antiguo Partido de Nicoya, dominio del lago de Nicaragua y el río San Juan por parte de Nicaragua y derecho de Costa Rica a la libre navegación y salida al Atlántico ”. Así entonces, se pudo conformar una propuesta de límites que con claridad sigue permitiendo la navegación costarricense en el río, que en el siguiente tratado y también ante lo emitido por el presidente Cleveland, seguirá dando esta posibilidad aunque sin que sea navegación del tipo militar.

En cuanto al Tratado Cañas-Jerez, queremos citar los siguientes artículos:

“Artículo 2. La línea divisoria de las dos Repúblicas, partiendo del mar del Norte, comenzará en la extremidad de Punta de Castilla en la desembocadura del Río San Juan de Nicaragua, y continuará marcándose con la margen derecha del expresado río, hasta un punto distante del Castillo Viejo, tres millas inglesas, medidas desde las fortificaciones exteriores de dicho Castillo hasta el indicado punto. De allí partirá una curva, cuyo centro serán dichas obras, y distará de él tres millas inglesas en toda su progresión, terminando en un punto que deberá distar dos millas de la ribera del río, aguas arriba del Castillo. De allí se continuará en dirección al río Sapoá, que desagua en el Lago de Nicaragua, siguiendo un curso que diste siempre dos millas de la margen derecha del río San Juan con sus circunvoluciones hasta su origen en el Lago, y de la margen derecha del propio Lago hasta el expresado río Sapoá, en donde terminará esta línea paralela á dichas riberas. Del punto en que ella coincida con el río Sapoa, el que por dicho debe distar dos millas del Lago, se tirará una recta astronómica hasta el punto céntrico de la Bahía de Salinas, en el mar del Sur, donde quedará terminada la demarcación del territorio de las dos Repúblicas Contratantes ”.


“Artículo 6. La República de Nicaragua tendrá exclusivamente el dominio y sumo imperio sobre las aguas del Río San Juan desde su salida del Lago, hasta su desembocadura en el Atlántico; pero la República de Costa Rica tendrá en dichas aguas los derechos perpetuos de libre navegación, desde la expresada desembocadura hasta tres millas inglesas antes de llegar al Castillo Viejo, con objetos de comercio, ya sea con Nicaragua ó al interior de Costa Rica por los Ríos de San Carlos ó Sarapiquí, ó cualquiera otra vía procedente de la parte que en la ribera del San Juan se establece corresponder á esta República. Las embarcaciones de uno ú otro país podrán indistintamente atracar en las riberas del río, en la parte en que la navegación es común, sin cobrarse ninguna clase de impuestos; á no ser que se establezcan de acuerdo entre ambos Gobiernos ”.

En ambos artículos se deja en claro las posibilidades que tiene Costa Rica ante la administración del río San Juan, los fines a los que puede acceder el Estado ante la navegación de este río, y el como la zona queda como un área de control por ambos gobiernos.

Ahora bien, los diferendos han sido antagónicos, ambos Estados han reclamado al otro acerca de como utiliza la frontera, y por ello los reclamos se han dejado ver desde un inicio, como cuando “en fecha tan temprana como agosto de 1859 los nicaragüenses se quejaron porque el resguardo de Costa Rica no estaba respetando los límites recién establecidos. En 1864 la preocupación es más bien de los costarricenses, por haberse denunciado en Nicaragua unas tierras baldías que al parecer pertenecían a Costa Rica. Ambos incidentes tiene en común el haberse originado por la falta de amojonamiento de la línea limítrofe ”. Esto fue solo un año después de ser firmado el Cañas-Jerez, y que luego fuese Costa Rica quien reclamase, este ir y venir en cuanto al límite llegó a ser tan grave que “A principios de 1871 Tomás Ayón pidió al Congreso de Nicaragua que declarase insubsistente el Tratado Cañas-Jerez. Tal fue la consecuencia inmediata de la actitud adoptada algunas semanas antes por Costa Rica ante la convención Jiménez-Montealegre ”, y es que la búsqueda de un mayor control por parte de Nicaragua de “su río”, el San Juan, generó el que se dieran mecanismos para tratar de alejar a Costa Rica de la autoridad que le confería el tratado de límites, esto ante las negociaciones de un posible Cana Interoceánico que se negociaba para esas fechas entre nicaragüenses, británicos y posteriormente estadounidenses; diríamos que fueron meramente intereses comerciales-económicos, pues se reflejaría en el Tratado Chamorro-Bryan, y dejando como ejemplo la suma de 3 millones de dólares que les fue dado por parte de EEUU a Nicaragua para abonar su deuda externa y que les daba exclusividad en el manejo del asunto del Canal.

Ante esto el gobierno del General Guardia “Suponiendo probablemente cual sería el dictamen de la Comisión Científica [encargada de evaluar el proyecto], desde principios de enero de 1876 el gobierno de Costa Rica nombró a Manuel María de Peralta como Ministro Residente en Washington para que le representara en las posibles negociaciones sobre el Canal [Interoceánico] ”. Lo cual permitió que se trabajar en conjunto con los tres gobiernos y que no se dejara de lado al Estado costarricense de tan importante decisión.

Acerca de los acuerdos consiguientes al Cañas-Jerez

En diciembre de 1886 Costa Rica y Nicaragua firmaron una convención de arbitraje para dirimir el problema existente desde principios de 1871, cuando la segunda declaró inconsistente el Tratado Cañas-Jerez. Esta convención permitió que en marzo de 1888 el Presidente Grover Cleveland pusiera fin a la enojosa controversia . Dicho arbitraje realizado por el Presidente concluyó en

“Artículo Segundo. Conforme a dicho Tratado y a las estipulaciones contenidas en su artículo sexto, no tiene derecho la República de Costa Rica de navegar en el Río San Juan con buques de guerra; pero puede navegar en dicho Río con buques de servicio fiscal relacionados con el goce de los objetos de comercio que le está acordado en dicho artículo, o que sean necesarios para la protección de dicho goce .”

Junto con los siguientes incisos, los cuales resultan importantes de conocer:

1.- La línea divisoria entre las Repúblicas de Nicaragua y Costa Rica, por el lado del Atlántico, comienza en la extremidad de Punta de Castilla, en la boca del Rio San Juan de Nicaragua, como se hallaban la una y la otra el quince de Abril de 1858. La propiedad del acrecidomiento que haya tenido dicha Punta de Castilla debe gobernarse por las leyes aplicables a ese objeto .”

4.- La República de Costa Rica no está obligada a concurrir con la república de Nicaragua a los gastos necesarios para impedir que se obstruya la bahía de San Juan del Norte, para mantener libre y desembarazada, la navegación del Río o puerto o para mejorarla en beneficio común .”

7.- El brazo del Río San Juan conocido con el nombre de Río Colorado, no debe considerarse como límite entre las Repúblicas de Nicaragua y Costa Rica en ninguna parte de su curso .”

10.- La República de Nicaragua permanece obligada a no hacer concesiones de canal en su territorio, sin pedir primero la opinión de la República de Costa Rica, conforme a lo dispuesto en el artículo VIII del Tratado de Límites de quince de abril de mil ochocientos cincuenta y ocho .”
Y por otro lado, el Tratado Soto-Carazo, firmado el 26 Julio de 1887 (conocido como Tratado de Managua) que lo que buscó fue la

“Validez del tratado de 1858. Nicaragua retira las objeciones presentadas y declara que obtendrá del Congreso la segunda ratificación que ha sostenido como indispensable. La Utilización del río Colorado para mejorar la navegación del San Juan y libre navegación. Costa Rica acepta que se tomen las aguas del Colorado para tal fin y que se realicen obras necesarias. Costa Rica contribuirá con la cuarta parte de los gastos que demanden las obras para mejorar la navegación desde la separación del Colorado hasta San Juan del Norte. Los costarricenses por su parte obtienen “… el derecho perpetuo de libre navegación comercial en el Lago de Nicaragua y en la parte del río San Juan donde hoy tienen esa facultad” .

Siendo mediado por ambos Presidentes, de Nicaragua y Costa Rica, y que llegó a ser otro de los acuerdos que calmó la situación de momento. Muchos conflictos se han dado, reuniones, intervención de EEUU y de Gran Bretaña en la zona ante los intereses del Canal que nunca existió, una zona que ha visto pasar a diplomáticos y a Presidentes, y hasta a militares en busca de proteger intereses infundados, pues si estos acuerdos no definen con claridad lo que ambos gobiernos han querido de dicho sector limítrofe ¿cuántos arbitrajes y acuerdos se necesitan para dejar por finalizado el conflicto?, una pregunta difícil y que solo la voluntad de los Estados dará la respuesta.

El lector podrá servirse de leer, lo cual recomendamos, la obra de la cual desprendimos la mayor parte de información en este artículo. El conocimiento de los asuntos limítrofes nos concierne a todos como habitantes de ambos Estados, ya que saber acerca no solo del diferendo actual, sino de su origen, de lo que dice el Tratado como tal, es necesario para poder formar opinión y permitir al ciudadano el que denote a partir de fuente de primera mano su parecer en cuanto a dicho problema que nos ha aquejado ya por más de aproximadamente 150 años.